Desde el antiguo Egipto hasta las dinastías chinas, las manos, han sido evidencia de distintos estratos sociales de acuerdo a la delicadeza de las decoraciones, colores en las uñas y accesorios en los dedos.
A partir de los años cincuentas, con la aparición de las limas y los esmaltes, el interés por el cuidado de las uñas cobró relevancia y debido a las primeras apariciones de las celebridades con uñas rojas en Hollywood las mujeres optaron por clonar los diseños y replicarlos.
Que decir de las puntas blancas, responsables del manicure francés al haber sido exportadas de Estados Unidos a París y mostradas como tendencia en pasarelas de alta costura europea.
Con el paso del tiempo, nuevas técnicas se fueron incorporando al cuidado y tratamiento, no solo de las uñas, si no de las manos en general al entender la manicura como el arte de cuidar y consentir las manos a través de técnicas como cortes en excesos de piel y exfoliación de las mismas.

En México, a pesar de los grandes avances, técnicas en aplicación y diseños vanguardistas, no existe una cédula oficial para este oficio, ni tampoco una institución que se dedique a homologar los estándares de calidad.
Esta noble tarea se puede aprender fácilmente con cursos presenciales o virtuales con diferentes costos dependiendo de los materiales. El abanico de trabajo y rango salarial de los profesionales de uñas ha sido, a lo largo de las décadas muy variado, desde colaborar en un salón o sala de belleza, hasta hacerlo por cuenta propia, sin embrago, en 2020 el confinamiento y la pandemia obligaron a cientos de profesionales a cerrar sus locales y buscar alternativas.
Los marketplace por su parte, creados hace algunos años, cobraron relevancia al reunir a los clientes y expertos en plataformas digitales, convirtiendo esta nueva forma de trabajo en un estilo de vida. Actualmente, existen aplicaciones que, debido a la dinámica de colaboración el técnico experto puede trabajar a domicilio y ponerse activo cualquier día de la semana dentro de un rango de 16 horas diarias el tiempo que él/ella desee, teniendo la posibilidad de generar un ingreso de hasta tres veces más que un local tradicional.

Estas aplicaciones cuentan con grandes ventajas como: búsqueda de clientes, gestión de citas, depósitos semanales de los pagos (sin riesgo a llevar efectivo en cada cita), así como pago por transportación al domicilio del cliente, por mencionar algunos.
Glitzi, la app de servicios de belleza y spa a domicilio, es un ejemplo de marketplace con más de 400 profesionales en Ciudad de México y Querétaro quienes brindan servicios de manicure, pedicure, podología, masajes, faciales, maquillaje, peinado, corte y barbería generando ingresos de entre 15 y 20 mil pesos mensuales.
Adicionalmente, la startup, cuenta con una universidad gratuita para sus profesionales que desean seguir especializándose, misma que pretende estandarizar la calidad de los servicios que ofrece.
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